El trueque de saberes o cómo aprender a ser una organización que aprende
Esta semana, realizamos un experimento sencillo pero potente: un trueque de saberes. Inspirados por la teoría de las "organizaciones que aprenden" de Peter Senge, dedicamos una sesión a que los estudiantes compartieran habilidades y conocimientos entre sí. Hubo microtalleres de todo tipo: iniciación a la lectura de partituras, técnicas de relajación, explicaciones sobre el Ramadán, cultura gallega, extremeña, canaria o catalana, cómo hacer trenzas, cómo gestionar un equipo de fútbol, tocar el arco de un violín, entre otras muchas!
Esta teoría sostiene que las organizaciones evolucionan cuando las personas que las integran aprenden juntas y transforman ese aprendizaje en nuevas formas de actuar. La experiencia vivida en clase funcionó, precisamente, como un pequeño laboratorio pedagógico para explorar esa idea: ¿qué ocurre cuando una comunidad de aprendizaje pone en circulación los saberes que cada uno posee?
Las respuestas de los estudiantes al cuestionario posterior a la actividad ofrecen una fuente valiosa para comprender hasta qué punto esta práctica permitió apropiarse de la teoría, reinterpretarla y, en algunos casos, expandirla.
El aprendizaje empieza en cada uno: el dominio personal se comparte
La primera de las disciplinas de Senge, el dominio personal: el desarrollo continuo de las capacidades de cada miembro de la organización. Una organización no puede aprender si las personas que la integran no desarrollan y comparten sus propias habilidades.
Los estudiantes lo vivieron así, constatando la diversidad de talentos que existía en el aula y que, hasta ese momento, había pasado desapercibida. Una reflexión señalaba que la actividad nos recordaba “que todos tenemos algo nuevo que enseñar al resto” y, además, que la forma de enseñarlo importa: “si es algo que enseñas con motivación y ganas es más fácil tanto de enseñar como de aprender”. “Muchas personas tienen mucho que aportar y muchos saberes que igual en ciertos ámbitos o en su día a día pasan desapercibidos.”.
Estos comentarios revelan una intuición importante: las organizaciones suelen infrautilizar el conocimiento que ya existe dentro de ellas. En una clase universitaria (igual que en una escuela o en cualquier institución) cada persona posee habilidades, intereses o experiencias que rara vez encuentran un espacio para manifestarse.
Otra respuesta apunta a la dimensión motivacional de este fenómeno: “Cuando algo que enseñas lo haces con motivación y ganas es más fácil tanto de enseñar como de aprender.” Aquí aparece una idea clave del dominio personal: el aprendizaje no surge únicamente de la obligación o del currículum formal, sino también del interés y la vocación individual. Cuando esas motivaciones encuentran un espacio para expresarse, el conocimiento se vuelve más significativo.
Desmontar los prejuicios: los modelos mentales se hacen visibles
La segunda disciplina propuesta por Senge son los modelos mentales, es decir, las interpretaciones o creencias desde las que las personas comprenden la realidad. Para Senge, una organización que aprende debe crear espacios para hacer visibles esos modelos y revisarlos. El trueque de saberes actuó como ese espacio.
Varios estudiantes destacaron cómo la actividad les ayudó a dejar atrás ideas preconcebidas. Una respuesta lo expresaba con claridad: la dinámica nos sirvió para “dejar prejuicios y malos rollos a un lado”. Otra reflexión iba más allá, conectándolo directamente con la teoría: “Con solo ver el título podríamos haber tenido una preconcepción que después se desmonta cuando asistes al taller”. Es decir, el propio título del taller activaba un modelo mental que la experiencia se encargaba de derribar.
Un ejemplo muy concreto de esto lo aportó una estudiante que impartió un taller de iniciación a la música. Observó, durante la interacción con sus compañeros, cómo afloraban diferentes modelos mentales acerca de la práctica musical: “He observado el principio del modelo mental, en el que varias chicas también tenían un piano al que le daban poco uso y abandonaron, y sin embargo otras, por mucho que no tuviesen tiempo o ganas, lo seguían practicando de vez en cuando. Creo que eso hace la diferencia”. La actividad no solo permitió enseñar unas notas musicales, sino también compartir y contrastar las historias y actitudes personales hacia la música, haciendo conscientes esos modelos internos.
Un propósito que se construye juntos: la visión compartida
La visión compartida no es un punto de partida, sino un destino que se construye colectivamente. En el trueque de saberes, esta idea emergió con fuerza. Los estudiantes no solo aprendieron contenidos, sino que sintieron que participaban en la creación de algo común.
Aunque la actividad no tenía un objetivo académico complejo, sí generó una experiencia de comunidad. Un estudiante lo describía así: “Lo que son distintas mentes con diferentes perspectivas y conocimientos se fusionen y se forme una mente colectiva que nos potencia a todos por igual.”
Esta idea refleja de forma sorprendentemente precisa una noción central de las organizaciones que aprenden: el conocimiento colectivo no es la suma de conocimientos individuales, sino una forma emergente que surge cuando las personas interactúan.
Un testimonio lo resumía así: “Creo que esta idea se debería difundir en todo tipo de escuelas, porque al final siempre pensamos solo en cómo nosotros mismos vemos las cosas y no como lo pueden ver los demás. Con este trueque hemos aprendido a enseñar nuestras ideas y que nos enseñen otras ideas. Esto es algo que a veces no nos damos cuenta, y realmente pienso que es esencial”. La visión compartida, en este caso, era la de un aula donde todos tienen algo que aportar y donde el conocimiento se teje entre todos.
Otra respuesta subraya el efecto relacional de esta dinámica: “Genera vínculo entre las personas con las que hablas, además de compartir conocimientos o pasiones con personas con las que puede que no entables conversación habitualmente". Desde esta perspectiva, el aprendizaje organizativo no depende solo de los contenidos que circulan, sino también de las relaciones que permiten que esos contenidos circulen.
La inteligencia que surge del grupo: el aprendizaje en equipo
Si hay una disciplina que los estudiantes identificaron de manera unánime, esa fue la del aprendizaje en equipo. La dinámica del trueque, especialmente la parte del speed dating o intercambio rápido, fue clave para ello.
Una respuesta destacaba el salto cualitativo que supone aprender con otros: “Con el trabajo en equipo se avanza y se aprende mucho más que con el trabajo individual, al igual que Peter Senge comparte en su teoría”. Otro testimonio ahondaba en la confianza y la comunicación necesarias: “El compartir una habilidad y generar confianza con otros compañeros”. La actividad no solo transmitió conocimientos, sino que creó el clima para que la inteligencia colectiva emergiera.
Un estudiante lo expresó de forma especialmente gráfica: “Aprender bajo esta actividad da lugar a cómo gestionar el tiempo de comunicación para que se transmita con claridad; al mismo tiempo, cómo poder entablar una relación y un contexto positivo con una persona con la que posiblemente no hayas hablado. Es decir, da lugar al trabajo tanto de tus habilidades comunicativas como sociales”. El aprendizaje en equipo, por tanto, no es solo sumar inteligencias, sino también desarrollar las habilidades relacionales que permiten que esa suma sea posible.
Comprender el todo: el pensamiento sistémico en acción
La quinta disciplina, el pensamiento sistémico, es la que integra a todas las demás, permitiendo comprender la organización como un todo interconectado. Aunque es un concepto más abstracto, algunos estudiantes lograron vislumbrarlo en la actividad.
Una respuesta lo vinculó directamente con la capacidad de síntesis: “Pensamiento sistémico va sobre cómo, a pesar de que cada uno hace una cosa, se puede poner todo en común”. La variedad de talleres y de talentos no era un caos, sino un ecosistema de aprendizaje. Otro testimonio destacaba cómo el trueque permitía entender que “los resultados educativos dependen de múltiples factores” y que, en este caso, el resultado final (el aprendizaje colectivo) era fruto de la interacción de todas las habilidades individuales.
Quizá la reflexión más completa en este sentido fue la de quien afirmó: “Esta dinámica me ha ayudado a entender y comprender mejor la teoría sobre las organizaciones que aprenden. He podido visualizar y reconocer ciertas disciplinas de las 5 que hemos visto en clase”. La actividad se convirtió, así, en un laboratorio para observar en directo cómo operan las disciplinas de Senge de manera interconectada.
Conclusión: cuando la organización aprende
Volviendo a la pregunta inicial de Senge: ¿puede una organización aprender? Las respuestas de los estudiantes, tras el trueque de saberes, apuntan a un "sí" rotundo, pero matizado. Aprenden cuando sus miembros “desarrollan un sistema para aprender juntas”. En este caso, el sistema fue una actividad de una hora de duración, pero sus efectos se proyectaron más allá.
Una de las últimas respuestas del cuestionario lo sintetiza con una belleza que merece ser la conclusión de este artículo: “Entre todos nos hemos enseñado a hacer cosas que otros ya sabían”. Esa frase, aparentemente simple, encierra la esencia de las organizaciones que aprenden: el conocimiento no se posee, se comparte; el talento no es individual, se pone al servicio del grupo; y el aprendizaje no es un destino, sino una cultura que, cuando se instala en lo cotidiano, transforma una estructura administrativa en una verdadera comunidad que aprende.
La clase del jueves pasado me pareció bastante interesante, sobre todo porque no fue solo teoría, sino que también la pudimos conectar con la práctica e hizo la clase mas amena. Estuvimos trabajando ideas que ya habíamos visto en la clase anterior pero que aplicándolo a la práctica se entendieron mejor. Me gustó lo del trueque de saberes porque estuvimos hablando con personas de clase con las que antes no habíamos interactuado y eso lo facilitó también el speeddating.
ResponderEliminarTambién creo que fue una clase útil porque conectaba bastante con la realidad porque los minitalleres eran cosas personales de cada uno que se podían aplicar, no se quedaba solo en conceptos. En resumen, fue una clase dinámica y diferente, que se agradece bastante. (María Canseco)
La parte en la que habla del trabajo en equipo me ha interesado ya que me doy cuenta de que a mí también el trabajo en equipo me hace aprender de otra manera. Cuando comparto ideas y construyo confianza con otros, siento que el aprendizaje se vuelve más rico. Además, estas actividades me obligan a comunicarme mejor, gestionar el tiempo y relacionarme incluso con personas con las que nunca había hablado. Para mí, aprender en equipo no es solo juntar capacidades, sino desarrollar las habilidades que permiten que esa colaboración funcione. Ariadna Cheregi Muresan.
ResponderEliminarEl texto muestra que todos podemos aprender unos de otros si compartimos lo que sabemos. Además, refleja muy bien la idea de Peter Senge, ya que muestra cómo el trabajo en grupo y la interacción mejoran el aprendizaje . Creo que es una forma más dinámica y útil de aprender que las clases tradicionales. (Lidia Chelle)
ResponderEliminarCreo que esta experiencia muestra claramente que el aprendizaje es mucho más significativo cuando parte de las personas y no solo del contenido.
ResponderEliminarDesde mi punto de vista, el trueque de saberes permite reconocer el valor de cada individuo dentro del grupo. Me parece especialmente importante cómo rompe la idea tradicional del aula, donde solo el docente transmite conocimiento: aquì todos se convierten en agentes activos y responsables del aprendizaje colectivo.
Además, considero que este tipo de dinámicas favorecen la inclusión y la motivación.
En definitiva, es una práctica que debería integrarse más en los contextos educativos.
(Veronica Garbo)
EliminarEn mi opinión lo que mas me gusta de este articulo o blog es la actividad del “speed dating” ya que es una actividad muy diferente y hace que tuviéramos que explicar todo de forma rápida y clara, además de también escuchar de verdad a los demás. Se notó que trabajando así se aprende más, pero sobre todo que mejora mucho cómo te comunicas y cómo conectas con compañeros con los que casi no habías hablado antes. Fue una forma muy práctica de ver que el trabajo en equipo no es solo dividir tareas, sino saber compartir y generar confianza en poco tiempo (Laura Martín)
ResponderEliminarComo bien intentamos expresar entre todos, "el conocimiento no se posee, se comparte". La actividad que realizamos demostró que, cuando una conjunto pone sus saberes en circulación, deja de ser una estructura rígida y “sin sentido” para convertirse en un organismo vivo que evoluciona junto. Además, al compartir estos conocimientos en comunidad se crea una especie de visión compartida. Demostramos que todos tenemos mucho por enseñad y sobre todo, mucho que aprender los unos de los otros. Como lección final, encontramos que el aprendizaje es un acto profundamente social. (Alba González)
ResponderEliminarMe ha parecido un texto interesante porque demuestra que el aprendizaje no es solo teoría, sino algo que se construye entre todos. La idea del trueque de saberes me gusta porque refleja que todos tenemos algo que aportar y que aprender en grupo se hace más ameno. Además, explica bien lo que dice Peter Senge, sobre todo en lo de aprender en equipo y cambiar prejuicios. En general, me quedo con que compartir conocimientos hace el aprendizaje más real y significativo. (Silvia Pérez)
ResponderEliminar“Aprender bajo esta actividad da lugar a cómo gestionar el tiempo de comunicación para que se transmita con claridad; al mismo tiempo, cómo poder entablar una relación y un contexto positivo con una persona con la que posiblemente no hayas hablado. Es decir, da lugar al trabajo tanto de tus habilidades comunicativas como sociales”. El aprendizaje en equipo, por tanto, no es solo sumar inteligencias, sino también desarrollar las habilidades relacionales que permiten que esa suma sea posible”
ResponderEliminarEsta parte del artículo me ha llamado especialmente la atención , sobre todo cuando se habla de que el aprendizaje conjunto tiene como hilo conductor desarrollar la relación entre las personas con las que realizas el trabajo, ya que expresa que no solo basta con sumar las inteligencias individuales, sino que se necesita un diálogo, un entendimiento e intercambio entre todos para poder llegar al fin establecido y eso para mi fue lo más interesante de la actividad de trueque realizada en clase , donde entre todos unimos nuestras capacidades sociales para poder aprender del otro, ejercitando el trabajo en equipo y enriqueciéndonos del saber de otro compañero. JULIA MARTÍN
Un ejemplo muy concreto de esto lo aportó una estudiante que impartió un taller de iniciación a la música. Observó, durante la interacción con sus compañeros, cómo afloraban diferentes modelos mentales acerca de la práctica musical: “He observado el principio del modelo mental, en el que varias chicas también tenían un piano al que le daban poco uso y abandonaron, y sin embargo otras, por mucho que no tuviesen tiempo o ganas, lo seguían practicando de vez en cuando. Creo que eso hace la diferencia”. La actividad no solo permitió enseñar unas notas musicales, sino también compartir y contrastar las historias y actitudes personales hacia la música, haciendo conscientes esos modelos internos.
ResponderEliminarEsta aportación me parece destacable, expresa muy bien de lo que tratan los modelos mentales, en este caso con el tema de la musica. Una de ellas habla de la musica como algo que abandonó, quizás por la frustración de no ver los resultados que esperaba, sin embargo la otra pese a no tener motivación siguió intentándolo y eso refleja la visión que cada una tiene sobre ella, refleja los sentimientos que les produce la musica.
Esta conversación podría haber inspirado o influido en el pensamiento de la otra, el seguir intentándolo y ver el modelo mental de su compañera en el mismo tema puede haberle cambiado o moldeado el suyo haciendo que lo intente o retome su relación con la musica.
Ambas dejaron de tener ganas por la musica pero no es tanto tener o no ganas sino que haces con esa falta de ganas.
(ÁFRICA GUTIÉRREZ DURÁN)
EliminarEste texto, deja bastante bien explicada la sesión que se tuvo el anterior jueves 12 de marzo, dónde realmente aprendimos de los demás, dejando de lado la interacción que hubiésemos tenido con esa persona, desde la persona con la que estás al lado en clase hasta la persona con la que nunca pudiste hablar. Realmente esta sesión la vi bastante interesante tanto para entender el tema dado en clase (trueque de saberes) como para poder crear vínculos y relaciones entre los compañeros
ResponderEliminarMe han parecido bastante interesantes los comentarios de mis compañeras y compañeros, sobre todo el de que habría que llevar estas prácticas a los colegios. Creo que todos en esa clase aprendimos de los demás, por lo tanto su aplicación haría mucho más ameno y sencillo en aprendizaje dentro del aula. Sara
ResponderEliminar(Sara González)
EliminarMe encanta como se vincula nuestra experiencia del speed dating y los micro talleres realizados el jueves pasado con la teoría, ya que a veces me cuesta ver la relación entre la teoría y la práctica sin ejemplos. Además, se rompe la creencia de que estos conceptos solo se puede ver en organizaciones grandes, porque con estas actividades se demuestra que se ven y se viven en el día a día, incluso en las interacciones más simples. (Raquel López López)
ResponderEliminarMe parece muy interesante cómo el simple acto de compartir una habilidad puede convertirse en un puente para generar confianza. Cuando las personas se abren y muestran lo que saben, no solo transmiten conocimiento: también crean un espacio seguro donde los demás se sienten valorados y escuchados. Esta dinámica es la que nos permite que la inteligencia colectiva realmente florezca. (Valentina Gaitan)
ResponderEliminarEn mi opinión, la actividad del trueque de saberes ha sido una de las más enriquecedoras de la asignatura, ya que aprendí mucho tanto de mis compañeras como de la experiencia de compartir mis propios conocimientos; me gustó especialmente impartir el taller de palabras fermosas en galego, porque fue muy divertido y me permitió enseñar algo cercano a mí en un ambiente relajado donde todas estábamos dispuestas a ayudarnos y aprender sin presión. Además, esta dinámica refleja muy bien la teoría de Peter Senge, ya que se generó un verdadero aprendizaje en comunidad, donde cada una aportaba algo y entre todas construíamos conocimiento, creando un clima de confianza y colaboración. También me gustó mucho el speed dating, porque permitió compartir aprendizajes con diferentes compañeras, conocer nuevas perspectivas y reforzar esa idea de que el aprendizaje no es solo individual, sino colectivo, haciendo que la teoría vista en clase tuviera mucho más sentido en la práctica. (Aroa Fabeiro).
ResponderEliminarEn mi opinión, este taller ha sido muy enriquecedor, ya que, como se ha mencionado anteriormente en este blog, nos hemos enseñado unos a otros cosas que no sabíamos hacer, y creo que por esta razón ninguno hemos salido igual que hemos entrado. Por otro lado, la dinámica también creo que nos ha servido para “mezclarnos” más como clase, ya que creo que estamos divididos en varios grupos dentro del grupo general. También creo que para hacer cada uno nuestro taller tuvimos que buscar la manera de expresar lo que teníamos en mente para intentar conectar con los que venían y que tuviera sentido por así decir. En general, una experiencia muy amena y que volvería a repetir. (María Susanna).
ResponderEliminarPersonalmente me parece una manera muy importante de aprender , todos los puntos de vista que aparecen aquí, y las aportaciones que han dado todos mis compañeros me parecen fundamentales para comprender lo que hicimos en clase. Aunque atender a una clase teórica parece algo sencillo, algo que me parece esencial es poner en practica todo esto. Con los talleres pudimos poner en marcha todo lo que había sido expuesto por Sergio previamente, esto, además de complementar las explicaciones, creo que nos enriquece a cada uno de nosotros, ya que no es un aprendizaje individual, si no colectivo, que nos ayuda a cruzar conversaciones con compañeros que quizás un día cualquiera no lo hacemos.Ya no es solo lo que aportan los demás, y ver lo interesante que pueden llegar a ser sus propuestas, esto también sirve para valorar lo que cada podemos ofrecer. Ver como los demás se interesan por algo que a ti se te da ¨bien¨ me parece algo muy importante. En conclusión me parece la manera perfecta de abordar este tema y considero que se debería hacer mas a menudo , el buscar de manera practica lo que damos en la teoría. ALBA BLANCO MUÑOZ
ResponderEliminarAunque yo no pude asistir a la clase del jueves pasado, según lo que he leído me parece una clase bastante dinámica, porque no fue solo teoría, sino que se pudo llevar a la práctica y seguramente así se entendió mejor. Me ha gustado que se trabajen ideas de la clase anterior pero aplicándolas, eso ayuda mucho.
ResponderEliminarTambién me gusta mucho la idea del trueque de saberes, lo hice en la clase anterior y me resultó muy entretenido, y además de aprender, nos permitió interactuar con gente nueva. En general, es una clase más participativa y cercana, lo que la hace bastante amena y se agradece. (Naiara Cubas)
En conclusión de todo lo aprendido, realmente nos damos cuenta del valor de aprendizaje que tienen otras personas. Con estos talleres que hemos vivido, hemos empezado a valorar cosas que, hace un par de semanas no lo hacíamos. Gracias a estos talleres hemos recordado talentos que alomejor teníamos ocultos, o simplemente hemos descubierto cosas nuevas.
ResponderEliminarRealmente esto no hubiese sido posible sin la colaboración de todos, es decir, gracias a la ayuda de todos nosotros ha sido posible.
Creo que con estas prácticas se aprende mas de lo que creemos, y poco a poco lo iremos descubriendo. El trabajo en equipo ha sido lo esencial. La motivación de otros, la forma de enseñar de otros y su manera de transmitir, es lo que personalmente da motivación a aprender más. (Victoria Martínez)
En las organizaciones, el aprendizaje pienso que depende mucho de las personas que forman esa organización, es importante que cada persona esté dispuesta a compartir con los demás sus saberes y el aprendizaje será mucho más grande y significativo. Además, la actitud cuando se transmite dicho conocimiento, lo cuál depende mucho de la motivación y ganas de la persona, hace mucho más fácil tanto transmitirlo como entenderlo. (Elena)
ResponderEliminarLa verdad no esperaba ver parte de mi reflexión en el blog, pero me alegra que haya sido considerado útil para generar nuevos pensamientos. Los talleres y el speed dating han sido experiencias bastantes innovadoras que no había realizado mucho antes, dándome cuenta de que hay mucho talento en este grupo y se puede aprender aunque sea un poquito de los intereses de los demás. Por tanto, se puede concluir que todos como individuos aportamos mucho al crecimiento y desarrollo de este sistema del que formamos parte. De Serena (Bairui) Guo.
ResponderEliminarNos resulta muy interesante el concepto "trueque de saberes", ya que no nos habíamos parado a pensar en el hecho de que todos tenemos un saber que compartir con los demás, puesto que siempre hemos tenido la idea de aprender únicamente de la escuela, no de nuestros compañeros. (Daniel y Javier)
ResponderEliminarPara ser sincera nunca que yo recuerde había hecho en clase una dinámica como esta. A veces necesito practicar o vivir una idea para entenderla. Eso me pasó con el trueque de saberes. Durante la sesión, el aula se llenó de pequeños aprendizajes compartidos. Y en ese intercambio entendí algo simple pero potente: todo el mundo tiene algo que enseñar, aunque no siempre tenga el espacio para hacerlo. vi claro que una organización aprende cuando el conocimiento circula. Cuando deja de estar en cada persona y empieza a construirse entre todos. También me di cuenta de lo fácil que es partir de prejuicios. Al final, me quedo con esto: aprender con otros no es solo aprender más, sino aprender de otra manera. Una en la que compartir, escuchar y conectar importa tanto como el contenido. (Dayana Flores)
ResponderEliminarEn la clase del otro día hicimos un experimento inspirado en las organizaciones que aprenden de Senge, realizamos un trueque de saberes. Con ello nos permitió darnos cuenta de como las cinco disciplinas pueden utilizarse como una experiencia real. Lo más revelador es ver como el aprendizaje en equipo no solo se trata de intercambiar datos, sino de generar una confianza que antes no existía. Al compartir nuestro dominio personal, rompimos esos modelos mentales que nos hacían ver a los compañeros como desconocidos.
ResponderEliminarAl final, te das cuenta de que el pensamiento sistémico no es algo abstracto: es entender que el grupo es mucho más inteligente que la suma de cada uno por separado. Logramos crear una visión compartida donde el aula dejó de ser un sitio donde se viene a "recibir" información para convertirse en un ecosistema vivo donde todos somos maestros y alumnos a la vez. (Laura Ruiz)
El trueque de saberes es una actividad que nos ayudó bastante a la clase de forma grupal para comunicarnos y conocernos mejor y de forma individual para aprender a explicarte y contar cosas que las tienes interiorizadas porque sabes hacer pero otras personas no saben lo que es. En mi opinión, esta tarea debería realizarse más a menudo puesto que yo la he conocido este año, e igual años anteriores hubiera merecido la pena haberla puesto en práctica. (Irene García)
ResponderEliminarEn la sesión anterior realizamos el trueque de saberes y vivimos de una forma muy clara lo que Peter Senge plantea con las organizaciones que aprenden. Más que una simple actividad de intercambio, fue una experiencia en la que pudimos comprobar que el aprendizaje no nace solo de quien enseña oficialmente, sino también de todo lo que cada persona lleva dentro y pone en común con los demás. La clase se convirtió en un lugar donde compartimos experiencias e intereses. Nos ayudo a conocer mejor a los compañeros y creo que todos acabamos aprendimos algo.
ResponderEliminarEn conclusión, Peter nos enseña que aprender no es solo adquirir información, sino transformar la manera en que las personas se relacionan y trabajan juntas.
(Irene Jiménez)